sábado, 22 de noviembre de 2008

POR LA NOCHE EN LA PLAYA, Walt Whitman

POR LA NOCHE EN LA PLAYA

Por la noche en la playa,
una niña con su padre, de pie,
mira hacia el este en el cielo otoñal.

Arriba en las tinieblas,
mientras las nubes oscuras, nubes fúnebres, se extienden en masas negras
y bajan malhumoradas y veloces, sesgadas o verticales, por el cielo,
en medio de un espacio de claro y transparente éter que ha permanecido en el este,
asciende inmenso y calmo, Júpiter, señor de los astros,
y muy cerca de él, tan solo un paso más alto,
nadan las pléyades, delicadas hermanas.
Desde la playa, la niña, estrechando la mano de su padre,
observa las nubes fúnebres que bajan dispuestas a devorarlo todo
y en silencio llora.

No llores hija mía,
No llores, querida mía;
con estos besos deja que borre tus lágrimas;
las nubes oscuras no triunfarán por mucho tiempo;
no poseerán por mucho tiempo el cielo; solo devoran los astros en apariencia;
Júpiter seguirá, ten paciencia y observa de nuevo otra noche; surgirán las pléyades;
son inmortales, todos esos astros, plateados y dorados; de nuevo han de brillar;
las grandes estrellas y las pequeñas de nuevo han de brilar; perdurarán;
Los grandes soles inmortales y las lunas perdurables y pensativas, de nuevo han de brillar.

¿De modo que solo lloras po Júpiter, niña amada?
¿Tan solo consideras el entierro de los astros?
Algo hay
(Con mis labios te consuelo, y agrego un susurro,
te daré una pista inicial, el problema y lo que no es)
algo hay que es aún más inmortal que los astros
(Por mucho que sean los entierros, muchos los días y las noches que transcurran)
algo que durará aún más que el brillante Júpiter;
Más que el sol y todos los satélites que giran
y que las pléyades, radiantes hermanas.

ON THE BEACH AT NIGHT

On the beach at night
Stands a child with her father,
Watching the east, the autumn sky.

Up through the darkness,
Whle ravening clud, the burial clouds, in black masses spreading.
Lower sullen and fast athwaqrt and down the sky,
Amid a transparent clear belt of ether yet left in the east,
Ascends large and calm the lord-star Jupiter,
And nigh at hand, only a very little above,
Swim the delicate sisters the Pleiades.

From the beach the child holding the hand of her father,
Those burial cloud that lower victorious soon to devour all,
Watching, silently weeps.

Weep not, child,
Weep not, my darling,
Wiht these kisses let me remove your tears,
The ravening clouds shal not long be victorious,
They shal not long possess the sky, they devour the stars only in apparition,
Jupiter shall emerge, be patient, watch gain another night, the Pleiades shall emerge,
They are inmortal, all those stars both silvery and golden shall shine out again,
The great stars and the little ones shall shine out again, they endure,
The vast inmortal suns and the long-enduring pensive moons shall again shine.

Then dearest child mournest thou only for Jupiter?
Considerest thou alone the burial of the stars?
Something there is,
(With my lips soothing thee, adding I whisper,
I give thee the first suggestion, the problem and indirection,)
Somethin there is more inmortal even than the stars,
(Many the burials, many the days and nights, passing away,)
Something that shal edure longer even than lustrous Jupiter,
Longer than sun or any revolving satellite,
Or the radiant sisters the Pleiades.

WALT WITHMAN, Esta poesía la podrás encontrar en el libro "Corrientes Marinas"

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